Magnificat Humanitas
El documento parte de una idea simple: la tecnología es profundamente humana, porque puede curar, educar, conectar y cuidar, pero también puede dividir, explotar, manipular y reducir a las personas a datos, funciones o rendimiento. Por eso, la pregunta no es si aceptar o rechazar la IA, sino quién controla su poder y con qué fines se utiliza. León XIV recupera la doctrina social de la Iglesia como brújula para el cambio tecnológico: dignidad humana, bien común, solidaridad, subsidiariedad, justicia social, destino universal de los bienes y desarrollo humano integral. La dignidad de la persona, creada a imagen de Dios y llamada a la comunión, precede a cualquier valoración económica, algorítmica o funcional.
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