Todas mis palabras
te dirán que sí,
al saber que Tú me llamas,
al saber que Tú me amas.
Todas mis palabras
se abrazarán a Ti,
en la luz de tu mirada,
en la fuerza de tu paz.
Toda mi esperanza
la pongo en Ti, Señor;
porque Tú eres el camino,
la verdad y el amor.
Toda mi vida
quiero ofrecerte hoy,
como pan sobre tu mesa,
como vino de oración.
Todas mis palabras
serán para anunciar
que estás vivo entre nosotros
y nos llamas a amar
