Con sencillez, con humildad, Señor,
queremos hoy ofrecerte
amor, alegría y dolor;
y en nuestra pequeñez,
el cansancio también,
dejar a tus pies.
Nuestra ofrenda, Señor,
recíbela en tu altar;
es la vida de tu pueblo
que hoy te viene a entregar.
Traemos pan y vino,
trabajo y oración,
las penas y esperanzas
de nuestro corazón.
Nuestra ofrenda, Señor,
recíbela en tu altar;
haz de nuestra vida
un signo de unidad.
