El Señor eligió a sus discípulos,
los mandó de dos en dos.
Es hermoso ver bajar de la montaña
los pies del mensajero de la paz.
Los mandó a las ciudades
y lugares donde iba a ir Él.
La cosecha es abundante, les dijo,
mas los obreros pocos son.
Pídanle al dueño del campo
que envíe más obreros a su mies.
Al entrar en una casa,
saluden anunciando la paz.
Si en ella hay gente de paz,
su paz reposará.
