Enlacemos las manos,
unamos el corazón,
para cantar unidos
una misma canción.

Enlacemos las manos,
pidamos al Señor
que su amor nos reúna
en torno a su altar.

Porque somos hermanos,
porque tenemos un mismo Dios,
porque vivimos buscando
la fuerza de su amor.

Enlacemos las manos,
compartamos el pan,
y que en cada encuentro
reine la paz.

Enlacemos las manos,
unamos nuestra voz,
para anunciar al mundo
que vive el Señor.