Recibe, oh Dios, el pan
que te ofrecemos;
luego será
el Cuerpo de Jesús.

También acepta nuestras vidas,
nuestras obras,
nuestro trabajo,
nuestro corazón.

Recibe, oh Dios, el vino
que presentamos;
luego será
la Sangre de Jesús.

Con él te ofrecemos
la alegría,
la esperanza,
el amor y la fe.

Recibe, Señor,
nuestra ofrenda;
hazla semilla
de fraternidad.